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martes, 24 de febrero de 2026
Dificultades
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ACORDÉMONOS DE QUE ESTAMOS EN LA SANTA PRESENCIA DE DIOS ADORÉMOSLE

DIFICULTADES

La vida de La Salle estuvo llena de alegrías. Sobre todo, ver que su obra va adelante. Que hay muchos niños y jóvenes que pueden mirar el futuro con esperanza gracias a la formación recibida en las nuevas escuelas fundadas por Juan Bautista de la Salle.

Pero, también, la vida de La Salle estuvo llena de dificultades. Y, precisamente, cuando parecía que ya todo empezaba a encajar, fue cuando arreciaron más las incomprensiones y dificultades.

Hay momentos en los que todo parece ir mal. Fue lo que pasó en la vida de Juan Bautista en torno al año 1700. Él tiene ya 50 años. Y le toca enfrentarse a grandes tristezas.

Por ejemplo, en 1702. Unos Hermanos se quejan ante el cardenal de París por la austeridad en que les hace vivir el Fundador. ¿El resultado? El Cardenal cesa de manera fulminante a La Salle de su cargo y nombra en su lugar a un cura ajeno a la obra. La Salle encontró el consuelo de ver la respuesta decidida de la mayoría de los Hermanos que se enfrentaron al Cardenal para salvar el honor de su Fundador. El Cardenal (cosa inaudita) tuvo que reblar.

En 1703 uno de sus más cercanos discípulos, Nicolas Vuvart, lo dejó persiguiendo mayores glorias. Era uno de los que con él hicieron el “voto heroico”.

Durante los siguientes años se vio envuelto en serias dificultades para el porvenir de su obra. Su nombre fue atacado y se le negó justicia en los tribunales civiles. Después de 35 años de trabajo duro, su labor parecía estar al borde del fracaso.

Así fueron los pleitos y juicios legales (París, 1704) por parte de los maestros de las otras escuelas que veían cómo su clientela se mermaba por el excelente trabajo de los Lasalianos. Las escuelas fueron saqueadas. Y en esta ocasión las autoridades no estuvieron del lado de los Hermanos. Juan Bautista fue condenado. Él y diez Hermanos fueron sentenciados a pagar una multa que no pudieron pagar. La sentencia se publicó en la puerta de la escuela, pero los padres la rompieron. Sin embargo, los Hermanos ya no podían quedarse en París.

No fueron años fáciles. El triunfo no le sonrió de forma visible. La Salle se sostuvo porque había llegado a la firme seguridad de que las Escuelas Cristianas eran una necesidad en la Iglesia y en la sociedad y que a él le tocaba resistir valerosamente los obstáculos para llevar a cabo esa tarea.

En términos humanos, era lo que pudiera decirse una persona valiente, decidida, fuerte, equilibrada, reflexiva, consciente de su responsabilidad. Y, en términos cristianos, estaba firmemente convencido de que actuaba como instrumento elegido por Dios para una empresa importante.

No se preocupaba por sus fracasos personales. Era lo suficientemente humilde para no darles importancia. Pero, cuando lo que estaba en juego era el futuro de los que tenía encomendados, no cedía fácilmente en sus propósitos. Rompía con quien fuere preciso, con tal de salvar su obra. No defendía sus ideas, sino las intuiciones de Fundador.

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

¿Qué dificultades y obstáculos encuentras tú en tu vida en estos momentos?

¿Cuál es tu actitud y reacción cuando encuentras dificultades?

¿Qué puedes aprender de la manera en que La Salle se enfrentó ante las dificultades?

ORACIÓN

Querido Dios, que para dar educación a los niños y jóvenes sin oportunidades, elegiste a San Juan Bautista de La Salle como renovador de la Escuela Cristiana y fundador de la Familia Lasaliana,

Ayúdanos a seguir su ejemplo en nuestras obras educativas, en nuestras familias, con nuestros amigos y con los necesitados, como continuadores de la Misión Lasaliana

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES ¡POR SIEMPRE!