LOS DATOS DEL DÍA
jueves, 21 de mayo de 2026
REFLEXIONES ALTERNATIVAS PARA ESTE DÍA:
Necesitamos más compromiso y menos postureo ambiental
CON ALEGRÍA DESBORDANTE
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ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
ACORDÉMONOS DE QUE ESTAMOS EN LA SANTA PRESENCIA DE DIOS ADORÉMOSLE

“Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador.” (Lc.1,46‐47)

El Evangelio no es el libro donde todo es serio y la alegría se ha desvanecido. Un filósofo importante, alemán, Martín Búber, cuenta este simpático relato:

“A un maestro, cuyo abuelo había asistido a la escuela del prestigioso Balquem, le pidieron que contara una historia. Una historia dijo el maestro debe narrarse de una manera muy viva, que sirva siempre de ayuda. Y contó:

Mi abuelo era paralítico. Un día le pidieron que contase una historia de su maestro. Y entonces comenzó a contar cómo el santo Balquem saltaba y bailaba mientras rezaba. Mi abuelo se puso en pie y contó. Pero la historia envolvía a mi abuelo tanto, la sentía tan viva en él, que se dejó impregnar tanto por ella que sintió la necesidad de mostrar cómo lo hacía el maestro, cantando y bailando él mismo. Y así, después de una hora, estaba curado mi abuelo.”

Es posible que el encuentro de María con Isabel, su prima fuera así: saltando y  bailando, porque no en vano, el evangelio nos transmite las palabras de María, que ‐ probablemente‐ no dejarán lugar a duda que fue así: “Proclama mi alma la grandeza de Dios... porque ha hecho en mí obras grandes”. Tanto es así que, Juan Bautista, saltó también de alegría en el seno de Isabel.  ¿Podía ser de otra manera cuando Dios llena a fondo todo nuestro ser?

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

La experiencia Dios en tu vida y su recuerdo, ¿te dejan indiferente? ¿Por qué?
¿Por qué a Dios lo vemos como una carga y no como una liberación, como nos dice María? ¿Qué tendremos que cambiar para ello?

ORACIÓN

Te invocamos, Madre, como causa de nuestra alegría.
Tu alegría nace de ese Jesús al que adoras, sentado en tu regazo, como niño que busca la protección de su madre.
Nos alegramos porque creíste; nos alegramos porque eres madre de Dios.
Nuestra alegría es tu gozo, por sentir a Jesús resucitado.
Tu alegría es nuestra alegría, porque esperaste contra toda esperanza, porque te fiaste de la palabra del Señor. Ayúdanos a permanecer fieles en nuestra noche, confiando en el poder de Dios, que nos libra de todo mal.
SANTA MARÍA DE NUESTRA ALEGRÍA, RUEGA POR NOSOTROS.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES ¡POR SIEMPRE!